jueves, 9 de enero de 2014

Sus besos eran pura adicción. Sabían a miel, a sol, a arena. Sabían a felicidad. Sólo él podía hacer que toda su tristeza se esfumara, como en una nube de humo, una calada de un cigarro mal fumado.
Sus ojos le daban esperanza haciendo honor a su color, su boca redondeada la besaba lentamente pero con avidez, parecía que sabía lo que hacía en cada momento: sabía dónde tocar y cómo tocar.
La barba le hacía cosquillas pero a ella no le importaba, sólo quería estar más pegada a él.
Era la única persona en mucho tiempo que había hecho que se sintiera bien consigo misma, bien de verdad.
Y eso le gustaba. Y la asustaba al mismo tiempo.

Me pondría celofán en la boca para no comerte.

3 comentarios:

  1. Gracias por comentar en mi blog!! espero que tengas un muy buen inicio en esto de ser blogger jejeje bienvenida!!!! y muy bonito lo que has escrito
    http://www.dancefatisanchez.blogspot.com.es/
    xo.xo

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  2. genail tu blog! te apetece que nos sigamos?? http://yourselfandme.blogspot.com.es/

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  3. Esa atracción que atrae y asusta es una de las mejores emociones que se puede experimentar.
    ¡¡Qué bonito leer blogs como el tuyo!!
    Tienes nueva seguidora.
    Un saludo bien grande desde http://lossecretosdemisonrisa.blogspot.com.es/

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